RESEÑA HISTÓRICA

 

Nuestra institución surgió de la inquietud y vocación de servicio a la comunidad de sus fundadores. Lic. Alejandra Pestana Morales, Lic. Jorge Enrique Castro Amaya, Sra. Elsa Amaya Duarte, Sr. Luis Enrique Castro Gutiérrez, Ing. Rafael Rojas y Dra. Dioni Lucia Castro.

Inició sus labores en el año 2006 con muchas ilusiones, expectativas y deseos muy grandes de hacer las cosas bien, comenzó en condiciones sencillas, e impartiendo una educación en amor, con un alto sentido de responsabilidad y proyección hacia una Colombia diferente, grande, pero especialmente en paz, solidaria y pujante.

Su nombre obedece a uno de los psicólogos que año tras año nos invita a trabajar el proceso evolutivo de nuestros niños, mediante la construcción de los conocimientos.

Como hecho relevante se obtuvo la aprobación del nombre por parte de la secretaria de educación, constituyéndose como un establecimiento educativo de carácter privado.

Nuestra institución se creó para cubrir y colaborar con las necesidades de la comunidad, para que sus hijos desde la edad de preescolar se beneficien de un lugar donde son acogidos con amor y calidez. Desarrollando todos sus aspectos de carácter espiritual, emocional, intelectual, social, físico, psicológico y afectivo.

En noviembre del 2007 le fue concedida por la secretaria de educación del Departamento de Norte De Santander la Licencia Oficial de funcionamiento, en el año 2010 fue lleno de esfuerzo, pues se inició la adquisición de los predios actuales del plantel. Requirió de un gran trabajo y dedicación para la remodelación y acondicionamiento.

En el año 2011 se adquirió un nuevo predio para ampliar las instalaciones, modificando y restaurando toda la planta física, realizando diseños exclusivos para lograr unas instalaciones adecuadas y funcionales.

Han sido jornadas prolongadas, exigentes, emocionantes y gratificantes y de mucho empeño por parte del personal directivo, encabezado por una de su fundadora y actual Directora General, por el personal docente. Que a lo largo de estos años han dado lo mejor para ayudar a formar y educar a sus hijos con proyección, en el amor a Dios y al prójimo, con visión clara y la esperanza de conformar una comunidad educativa sana y con un espíritu de servicio y a formar unos mejores ciudadanos, más comprometidos y solidarios.